Voy a cantar un corrido de alguien que yo conocí periodista distinguido, por su pluma era temido desde Tijuana Madrid…esas eran las palabras que cantaba, mientras me dirigía a mi destino.
Esas palabras que forman oraciones, oraciones que forman una canción, canción que forja un carácter y carácter que forma una profesión, con esa canción de los Tigres del Norte, supe para que naci, para ser periodista.
Así es que mis pasos me llevaron a la mejor escuela que existe en el país la Carlos Septién García, una escuela que por fuera parece un edificio normal, ni siquiera tiene pinta de escuela parece unos departamentos, pero en ella se encierran las aulas que han brindado, enseñanzas y han formado a los grandes periodistas de este país.
Después de una serie de exámenes de todo tipo, ingresé a las filas de esta institución, inferí que no importaba el turno en el que iría a tomar clases, pero el destino marcó el camino para que fuera en el turno vespertino y aprendiera el oficio del periodista.
Parece que fue ayer cuando tomé mis primeras clases aun, recuerdo los nombres de todos los maestros de mi primer semestre: Ulises Vera, Salvador Ávila, Moisés de la Vega, Antonio Delgado, Cheryl Sue, Goovinda Juárez, José Alfredo Paramo, y Eugenio Leyva.
Todos ellos me dieron mis primeras lecciones sobre lo que es el periodismo, al cabo de los días y los meses en tan venerable institución, me entere de que grandes personalidades habían salido de ahí, Vicente Leñero, Guillermo Ortega, Raymundo Riva Palacio, Anselmo Alonso, Jorge Zarza, Ana María Lomelí, Gerardo Liceága.
La mejor escuela y no lo dicen sus maestros o sus alumnos, si no por sus egresados y las cosas que hacen a favor del periodismo.
Más de medio siglo impartiendo una profesión creada a base de valores y normas éticas y con un objetivo claro; informar nada mas que la verdad, siempre siendo objetivo y con un gran respeto.
Esa es la Carlos Septién un lugar donde se encuentra el talento y el futuro del periodismo mexicano del mañana, forjado a través de dedicación y paciencia, con maestros que día a día se entregan al mil con tal de dar lo mejor de su experiencia a los alumnos que hoy están en esas aulas, pero que el día del mañana, estarán en los medios de información y su deber y compromiso esta con el pueblo mexicano, y la sociedad que tanto los necesita.
La tarea del periodista es grande y necesaria para esta sociedad, porque de él depende que la los pueblos se enteren y se informen de los aconteceres de la vida diaria de su nación.
desde aquel 30 de mayo de 1949 cuando se impartió la primera clase hasta la fecha la institución que fue fundada por Luis Beltrán y Mendoza junto con el auspicio de la organización Acción Católica Mexicana se convirtió en una institución plural en la que existe libertad de cátedra, dentro del espíritu y objetivos académicos.
En estas paredes se respetan todas las tendencias políticas, ideológicas y religiosas, las que constituyen materia de estudio en aquellas asignaturas convergentes con esos contenidos. No se hace proselitismo partidista ni se hostilizan tendencias.
Alguna vez Fernando Díez de Urdanivia, su primer director, señaló que el objetivo primordial es formar periodistas capaces y honestos, decididos a servir a la comunidad.
Especializada en formar profesionalmente periodistas de prensa, radio, televisión e internet. El objetivo es que se con todos los conocimientos ya sea teóricos o prácticos para que se les permitan ejercer con éxito su labor en un campo lleno de obstáculos pero lleno de oportunidades para aquel que se decida a buscarlas en esta carrera que mas que profesión es un vida el periodismo. La escuela toma su nombre en reconocimiento póstumo a su segundo director por su brillante trayectoria periodística. De acuerdo con su pensamiento la Escuela ha concebido el periodismo como una técnica de decir la verdad y como el parlamento diario de los pueblos.
Sus directores han sido Fernando Díez de Urdanivia, Carlos Septién García, José N. Chávez González, Carlos Alvear Acevedo, Alejandro Avilés, Manuel Pérez Miranda, Alejandro Hernández y José Luis Vázquez Baeza actualmente
Ubicada en un lugar estratégico para el periodista, rodeada de edificios de periódicos y a unos cuantos metros del primer cuadro de la ciudad “la Charly” se sitúa atrás de la torre de el caballito por lo cual ha sido testigo de las innumerables marchas y acontecimientos de este México moderno.
Esta es mi escuela, mi segunda casa, donde no solo encontré grandes amigos, sino grandes hombres que al igual que yo el día de mañana con las enseñanzas de nuestros profesores, seremos el futuro de México en el terreno periodístico, todos vamos para lugares diferentes pero tenemos un mismo objetivo, siempre estamos y estaremos con la verdad, no por el bien de nosotros sino por el bien de México.
Así que cada día me convenzo de mi vocación y de mi amor hacia esta profesión, por los pasillos de esta institución recorro día a día mi camino hacia el excelencia y la honestidad y el compromiso a la verdad.
Hay clases que no me agradan pero no es verdad que sin sacrificio no hay victoria, así que cuando volteo la mirada al final de un día pesado, me doy cuenta que estoy aquí no por el camino que me espera adelante sino por el camino recorrido.
Así que al igual que el primer día que mis pasos me trajeron hacia la calle de Basilio Vadillo, siempre tengo en la mente la canción de los Tigres del Norte aquella que me recuerda por que estoy aquí…
…A ti Don Héctor Félix Miranda te dedico mi cantar, pero no tengas pendiente ya anda por aquí el valiente que ocupara tu lugar.
martes 5 de febrero de 2008
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1 comentarios:
Si te digo que te encontré usando operadores booleanos sabrás quién soy?
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